Espacio público y fútbol impulsan la inclusión social


Clarín Arquitectura


— Concurso Nacional Parque y Museo del Fútbol


Paula Baldo

pbaldo@clarin.com


La ciudad de Avellaneda, declarada "Capital Nacional del Fútbol", procura ideas para construir un museo y un parque urbano en un predio lindero a los estadios de Independiente y Racing.



En noviembre de 2020, la ciudad de Avellaneda fue declarada "Capital Nacional del Fútbol" mediante una ley sancionada por el Congreso a partir de una iniciativa que apuntaba a potenciar al fútbol como factor de desarrollo económico, del turismo y de la inclusión social.

En efecto, Avellaneda reunía varias condiciones que la ofrecían como candidata ideal para recibir ese título. Es la ciudad más pequeña del mundo en tener dos clubes campeones mundiales, Independiente y Racing, cuyos estadios se encuentran a tan solo 300 metros de distancia (caso único en el mundo). Según anuncia el municipio en su web, también es la ciudad con la mayor cantidad de trofeos por habitante. Como si eso fuera poco, en las canchas de Avellaneda han jugado Maradona, Pelé, Cruyff, Beckenbauer y Di Stéfano, entre otros de los mejores del mundo.

Ahora, el municipio dio un paso más para consolidar su capitanía con el llamado a un concurso de ideas para la realización de un parque público y un Museo Nacional del Fútbol en un predio de 6,7 hectáreas, lindante a ambos estadios y próximo a las vías del ferrocarril Roca.


El concurso organizado por el Capba D2 orienta la iniciativa hacia tres objetivos generales: la recuperación del perfil industrial y portuario del sitio bajo nuevos parámetros, la revalorización del espacio público y la conversión de áreas vacantes en áreas de oportunidad.

Por otro lado, las bases destacaban el pedido de "una respuesta innovadora a su tiempo" para el museo, con referencias al Guggenheim de Nueva York de Frank Lloyd Wright y al MAXXI de Zaha Hadid como "un espacio dinámico e interactivo".

El jurado evaluó los 36 trabajos presentados y entregó tres premios, una mención especial y cinco menciones sin orden de mérito que comparten una cualidad: el rescate en algún grado de las preexistencias por sobre la tabula rasa.




La propuesta del equipo encabezado por Diego Abramzon, Martín Mastrantonio, Mauricio Di Candia, Luisina Bartolucci y Juan Dillon, merecedora del Primer Premio, toma en cuenta los dos galpones ferroviarios existentes en el área de intervención para alojar parte del programa y generan un tercer elemento, el museo, como pieza de conexión entre ambos.

El conjunto, lo nuevo y lo viejo, se define en una continuidad de lenguaje que alude a la memoria del sitio y, al mismo tiempo, genera una nueva imagen de modernidad. El tratamiento formal consigue que los edificios dejen de ser pabellones exentos para convertirse en una pieza única.


"Es la voluntad del proyecto entender la preexistencia como una oportunidad y no como un impedimento, de sentar el precedente de que hay valor en el tiempo, en lo que fue y en lo que puede ser", anuncia la memoria de los autores. Que también citan a Álvaro Siza: "No creo en destruir todo para construir, prefiero ser hilo conductor de una historia".



En el edificio sur, el pabellón más alargado, los proyectistas ubican el mercado, en tanto el otro edificio existente se convierte en el contenedor del auditorio. El museo, en el medio, se presenta como un articulador. Con esa disposición, el planteo logra dos objetivos a escala urbana. Por un lado, se potencian los recorridos que atraviesan el área, lo cual genera mayor integración con el barrio Procrear planificado y la zona residencial existente. También genera un punto estratégico de encuentro pertinente a la escala del parque. Este último materializado con un techo-pérgola que vincula el auditorio y el museo.

"De esta manera se quiere mantener la identidad del lugar dando espacio para las nuevas funciones, modernizando la plaza y, sobre todo, permitiendo que las necesidades proyectuales futuras se sigan acoplando al proyecto al evitar que el museo sea un hito único e inalterable en el tiempo", detallan los autores.

El museo toma la volumetría de sus linderos pero explican los proyectistas, "se deconstruye interiormente para ser la pieza única y necesariamente distinta del conjunto". Las áreas se plantean como un espacio abierto y proponen distintas situaciones de vistas en los distintos niveles, promoviendo que los visitantes experimenten el sitio en todo el recorrido.



Ficha técnica


Autores: Arq. Diego Abramzon, Martín Mastrantonio, Mauricio Di Candia, Luisina Bartolucci, Juan Dillon

Equipo proyecto: Lautaro Fernandez Romero, Barbara Rodowicz, Juan Griffi y Candela Perea

Colaboradores: Nicolás Oro, Belén Britos, Julia Álvarez, Daniela Venezia, Débora Luna, Celina Weidmann y Carolina Zunino.





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